domingo, 23 de diciembre de 2007

UN FALLO LAMENTABLE - Cuando la justicia toma partido por los terroristas

En Argentina, las víctimas del terrorismo, son desconocidas por las autoridades gubernamentales, quienes en su afán de no contar la historia como realmente ocurrió, tal vez para favorecer a determinados sectores implicados en ella o para continuar con un problema que los argentinos arrastramos desde hace más de 30 años y que en el resto del mundo es tema superado… las conjeturas son muchas, pero los hechos hablan por si mismos.


El día viernes 21 de diciembre, los diarios de la República Argentina, amanecieron con la siguiente noticia “Los delitos cometidos por los Montoneros no serán investigados. La Cámara Federal porteña resolvió que los asesinatos cometidos por la organización guerrillera Montoneros no son crímenes de lesa humanidad ni crímenes de guerra, por lo cual son prescriptibles…”. Se refiere esta noticia al proceso judicial iniciado hace algunos años por sobrevivientes de la Bomba en el Comedor de la Policía Federal (visitar nuestro artículo del 5 de mayo de 2007, donde relatamos el atentado terrorista), donde murieron asesinados por Montoneros 24 argentinos y resultaron con heridas 66 personas más.



Los jueces actuantes, conocen que la categoría de Lesa humanidad, no es aplicable a nada de lo realizado durante los años 70, tanto sean agentes del Estado como terroristas, sin embargo, como los delitos supuestamente realizados por agentes del Estado también están prescriptos, desde el 2004 en adelante hemos escuchado en forma persistente y continua, que los militares cometieron delitos de lesa humanidad, en una verdadera adaptación jurídica de lo afirmado en el Estatuto de Roma, el cual impide su aplicación retroactiva como expresamente lo dice en su articulado. Para comprender lo que implica Lesa Humanidad, recomendamos leer el artículo de la Dra. Villarruel “Lesa humanidad el delito que no es”.

Allí dice “Los delitos de lesa humanidad, fueron definidos recién en 1998 por el Estatuto de Roma e incorporados al derecho doméstico en el 2001 por la ley 25390, estos delitos se cometen contra población civil, tanto por los agentes del Estado (militares, policías o funcionarios) como por las organizaciones terroristas. Lesa humanidad es un delito que no se comete contra el oponente, allí en todo caso sobre los prisioneros de guerra, y en un contexto de guerra, pueden llegar a cometerse crímenes de guerra”.

Ante el doble estandar jurídico que presenta el Poder Judicial es que las víctimas del terrorismo a través de decenas de causas judiciales solicitamos gozar de los derechos humanos que en el resto del mundo se le otorgan a las víctimas integrantes de la población civil y no combatiente y que en nuestro país detentan gran parte de los victimarios que ocasionaron el daño del cual continuamos sufriendo.

De qué manera se comprende que continúe la causa judicial por la muerte en combate del oficial montonero y periodista Walsh y que las víctimas de la Bomba en el Comedor de la Policía Federal, cuyo autor intelectual fue Walsh no gocen de sus derechos a la Verdad, la Justicia y la Reparación, porque los Jueces de la Sala I de la Cámara Federal, consideran que es un delito común?

Podemos afirmar que en Argentina existe Justicia? Existe imparcialidad? Existen DDHH?

domingo, 9 de diciembre de 2007

EDITORIAL DEL DIARIO LA NACION "TODOS LOS MUERTOS MERECEN TENER UN LUGAR EN LA MEMORIA"

Las víctimas del terrorismo, olvidadas
Su mirada es limpia, profunda, dulce. Pero habla con la fuerza de los que se comprometen más allá de la comodidad y el aplauso. La contemplo en su juventud hiriente, bella, frágil, y algo parecido al sentido materno me inspira un instinto de protección que nadie me ha pedido. Sin embargo, Victoria Villaruel no desea ser protegida, sino escuchada, y su causa fluye por su verbo atropelladamente, casi sin aliento, quizás acostumbrada a tener pocas oportunidades para ser oída.
Estamos en el vestíbulo de los despachos de un amigo, y cuando Victoria ha acabado su explicación, la atmósfera se torna densa. Me dice, con el hilo de una tristeza infinita: “¿Nadie me escuchará?”. Noto un rasguño en la conciencia.
Me habla de mujeres que murieron un día cualquiera, caídas bajo balas que no llevaban sus nombres; ellas acompañaban a sus maridos, a sus hijos, a sus vecinos. Me habla de esa niña de 3 años, la primera víctima. Me habla de Patricia Gay, de sus padres asesinados ante su mirada adolescente, de su suicidio posterior. Me habla de jóvenes soldados, salidos de la pobreza norteña para ganar una comida caliente y unos pesos seguros. Jóvenes del pueblo más llano, asesinados bajo la etiqueta de “enemigos del pueblo”.
Me habla de ese periodista… y de la bomba..., y de tantos, y la muerte se acumula en la estancia con la temible fuerza arrolladora que la define.
Fueron cientos, la mayoría asesinados antes de la dictadura, víctimas de una revolución que clamaba por la vida, pero hincaba sus pezuñas en el odio. En esta Argentina torturada, cuya dictadura sangrienta, malvada y feroz dejó un reguero de sangre, dolor y rabia, existieron víctimas distintas de las víctimas oficiales, víctimas que no tienen su lugar en la memoria, ni reciben el aplauso oficial, ni salen en las lágrimas públicas. Víctimas que aún se esconden por los rincones de la clandestinidad, como si fueran responsables de su propio asesinato, como si, por haber sido escogidas para morir, tuvieran culpa. Víctimas convertidas en victimarias. Esas víctimas reclaman, desde la oscuridad del olvido, su hueco en la historia de la Argentina. Y, sin embargo, aún no lo tienen.
Me dicen los amigos: te metes en un hormiguero. Sin duda, sobre todo porque soy una extranjera pisando minas de tiempo, y si los propios argentinos aún no han hecho las paces con su memoria –su memoria al completo–, ¿quién es nadie ajeno, para venir a pasar cuentas?


No es ésa la arrogancia de este artículo. Al contrario, parto, si me permiten, de un ejercicio de autocrítica severo y humilde. En España tardamos mucho en descubrir que la maldad del franquismo no justificaba otras maldades. Luchamos como supimos –mal y a destiempo– por recuperar unas libertades que llegaron cuando el dictador murió en la cama. Durante esos largos años de persecuciones, cárcel, exilio y muerte, todo lo que se escondía bajo el paraguas del antifranquismo merecía la etiqueta de heroico y de justo. Y así, nos tragamos el malvado sapo de las bombas de ETA, hicimos borrón a los desmandes trágicos de la República, olvidamos a las víctimas del otro lado y convertimos la realidad española en un mapa maniqueo de buenos y malos.

Por supuesto, el franquismo fue, como toda dictadura, intrínsecamente malvado, y nada justifica ni uno solo de sus abusos, sus atropellos y sus violencias. Mi familia, en este sentido, sabe muy bien de qué hablamos. Pero ni todo fue heroico en el otro lado, ni todo fue justo, ni todo es justificable. Muy al contrario, bajo la noble pancarta de la lucha por las libertades, se escondieron discursos y personas que nunca amaron a la libertad, pero que la usaron como eficaz y violenta excusa. El ejemplo más atroz de ello han sido las víctimas de ETA.

Durante años, y hasta bien entrada la democracia, los familiares de las víctimas de ETA tenían que esconderse bajo los rincones de la vergüenza y el silencio, no reconocidas por casi nadie, culpables de haber merecido la diana que un etarra cualquiera, desde su zulo de muerte, les había pintado. Me avergüenza decir que la sociedad española fue largamente injusta con las viudas, los hijos, los amigos, todos los que perdieron a un ser querido, a causa del terrorismo vasco.

Y si abrimos el melón de los actos violentos de la guerra civil, aún cuesta, en el lado progresista, reconocer a las monjas, a los curas, a los disidentes que las patrullas revolucionarias mataban en las noches de saqueo, mientras gritaban “¡muerte a Franco!”. Ser meridianamente claro en la denuncia de la maldad de una dictadura nunca puede implicar amnesia con la propia responsabilidad, desprecio a las otras víctimas, las que generó el bando “amigo” y, sobre todo, justicia de doble moral. Ese error trágico, malvado para todos los que sufrieron, lo cometimos durante décadas.

¿Cuál es el error que cometen ustedes, los argentinos? Por supuesto, ésa es una pregunta cuya respuesta sólo puede surgir de los propios argentinos. Pero me atrevo a sugerir algunas ideas críticas, quizás abusando del amor por este país y de la complicidad que he ido tejiendo con su historia.

La primera idea fundamental es que no hay víctimas buenas y víctimas malas. Las víctimas lo son integralmente, más allá de quiénes apretaron el gatillo. La víctima de una dictadura no es más víctima que la que cayó bajo las balas de un grupo de terroristas, decididos a imponer, con la violencia, sus ideas revolucionarias. Perpetrar todo un edificio de memoria y dignidad, expulsando de ese edificio a una parte sustancial de los que cayeron, es construir sobre barro. Peor aún, es intentar hacer justicia con cimientos injustos.

Si, además, se abre en canal el pasado, se juzga a los criminales, se levantan las amnistías, pero todo ello se hace con la mirada tuerta, sólo hacia un lado de la balanza, entonces se consolida otra forma de maldad. No se hace justicia. Se perpetra venganza.

Ya sé que a estas alturas del artículo, muchos se sentirán escandalizados. “No es lo mismo un dictador, que un revolucionario”, gritarán indignados. No. Son dos formas distintas de violencia. Pero ambas dos son violencia. Nadie dio permiso a los militares para secuestrar, asesinar, torturar a centenares de personas. Ello es tan evidente, que no está sometido a discusión, y no puede quedar impune. Sin embargo, ¿por qué es tan difícil afirmar que tampoco, nadie dio permiso a un grupo de iluminados para que se fueran a las montañas, mataran a decenas de personas y crearan un clima de terror?

Mi amigo Iván me cuenta cómo aprendió, de niño, a tirarse al suelo, cuando jugaba en la calle y aparecía, por la esquina, una furgoneta negra. Ese clima de terror en nombre de una revolución, cuya ideología era totalitaria, ¿quién tuvo el permiso de crearlo? ¿Quién les dio permiso a los Firmenich para decidir la muerte de padres, hijos, maridos de decenas de argentinos? Y, si ello es así, ¿cómo puede construirse el futuro sobre una parte de la memoria trágica ignorando, ninguneando, despreciando a la otra? ¿Cómo pueden quedar impunes los “otros” crímenes, los “otros” culpables?

“Sólo queremos que nuestras víctimas existan como víctimas.” Sólo un rincón en la memoria. Victoria Villaruel preside el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas y, hoy por hoy, su lucha es casi clandestina. Por no tener, no tiene ni derecho a visita oficial, señalada como apestada por una dirigencia que ha decidido reescribir la historia con renglones torcidos. ¿Su culpa? Recordar que, más allá de las víctimas caídas bajo la maldad tiránica, existieron víctimas caídas bajo la maldad revolucionaria. Y ese recuerdo es, según parece, un anatema, quizá porque determinada izquierda ha impuesto la inmoralidad de la doble moral. Una forma de mentir sobre la Historia.

Hay víctimas, pues, en esta Argentina que tanto habla de víctimas, que no tienen quién les escriba. Pero están ahí, sin ojos, sin manos, sin recuerdos, sin palabras. Están ahí, y sus silencios pesan como si fueran gritos.

Por Pilar Rahola Para LA NACION
La autora, española, es periodista y filóloga.



Pilar Rahola y Victoria Villarruel


Pilar Rahola nos recibió un día de noviembre en Buenos Aires. Se hizo un tiempo que no tenía en su cargada agenda para escuchar la historia de las víctimas del terrorismo de Argentina. Nos escuchó con paciencia, con comprensión, no juzgó nuestro dolor, ella sabe que el dolor no tiene ideologías... tiene víctimas y victimarios.

Y las víctimas del terrorismo luchan diariamente para que el olvido, la censura, la indiferencia y la manipulación de la historia argentina no vuelva a atacarlas otra vez.

Al día siguiente de nuestro encuentro, Pilar fue invitada al programa del Dr. Grondona, donde explicó sin ambages ni doble moral, el drama en el que están sumidos miles de argentinos que han perdido a un ser querido a manos de las organizaciones terroristas.

El día viernes 7 de diciembre, Pilar nuevamente le otorgó voz a las víctimas del terrorismo, en un país donde haber sido víctima de Montoneros o ERP, es causal para ser culpable de algo... No importa que las víctimas fueran miembros de la población civil y no combatiente, lo que importa es que nunca surjan, que nunca puedan tener sus derechos humanos... hoy gozados por muchos de los que ocasionaron el eterno dolor del que sufren.

Lo importante es que los argentinos y extranjeros que sufrieron los 21.642 atentados terroristas, nunca puedan manifestar, pedir, hablar... hoy tenemos un terrorismo distinto al de las armas, es el terrorismo que impide que uno piense distinto, es el terrorismo que impide que uno pida Verdad, Justicia, Reparación y Paz para Argentina!


Victoria Villarruel
Presidente de CELTYV - Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas

miércoles, 5 de diciembre de 2007

30 AÑOS DE INDIFERENCIA DEL ESTADO ARGENTINO CON LA POBLACION CIVIL Y NO COMBATIENTE ATACADA POR LAS ORGANIZACIONES TERRORISTAS

El martes 6 de diciembre de 1977, dos terroristas integrantes del Ejército Montonero atacaron la quietud del mediodía en la provincia de Buenos Aires.

Desde un Torino color naranja, una mujer con medio cuerpo asomando por la ventanilla, y una ametralladora en las manos, disparó a ciegas contra el frente del Banco Provincia de Monte Chingolo – esquina de Avenida Caaguazú y calle Corvalán – y siguió disparando una cuadra más mientras el auto huía.

Las balas hirieron y asesinaron a inocentes ciudadanos que caminaban por el lugar y mataron al Cabo 1º Herculano Ojeda, de la policía de la provincia. Al verlo caer en la vereda, la mujer bajó del auto, arrojó nafta sobre el cuerpo del policía muerto y le prendió fuego. Después huyó. Pero antes tiró una ráfaga más de ametralladora…

Juan Eduardo Barrios, tenía 3 añitos recién cumplidos y junto con su mamá estaban en el kiosco comprando un helado, luego de pagar las cuentas en el Banco. No pudo saborearlo, una bala terrorista acabó con su joven vida.
Revista GENTE

La Revista GENTE, en diciembre de 1977, decía lo siguiente, cuando contaba este horroroso suceso. “Destrucción y muerte. Una de las tantas crónicas policiales no comentadas a diario por su gran cantidad. Pero este caso es distinto. Este caso nos obliga a una pausa. Nos exige una reflexión. Porque entre las víctimas de ese ataque ciego e inútil, gratuito y monstruoso, cayó también un niño de 3 años. Un argentino de cuyo futuro éramos todos un poco responsables. Un niño que aún no había aprendido a deletrear la palabra Patria –mucho menos la palabra justicia- porque la seguridad para él, era simplemente la mano de su madre... En realidad Juan Eduardo Barrios no tenía motivos para quejarse. Su padre Clotildo Isaac Barrios, obrero metalúrgico, trabajaba 14 horas por día para que a él no le faltara nada. Para que creciera feliz. Para que sea un adulto sano...

Paradójicamente –increíblemente- esa bala –y otras balas- son disparadas en nombre de la justicia, en nombre de un mundo mejor, en nombre de una revolución, de un cambio, de un respeto por los Derechos Humanos. Nada más absurdo que escribir esas palabras en esta crónica de la muerte de un niño de 3 años asesinado por la subversión. Mientras estas cosas ocurran, mientras la sociedad no haya perdido totalmente el sentido de justicia y de respeto –algo humano, después de todo- ellos, los profetas de la destrucción, los jueces de la vida humana, los “idealistas” que en Europa lanzan gritos escandalizados sobre la transgresión de los Derechos Humanos en la Argentina, perderán su batalla. Nada mejor argumento para perderla que la muerte de un chico de tres años, por el cual seguramente ninguna organización internacional que se preocupa por la vida y la libertad de los ciudadanos argentinos dirá una palabra”.


Su padre, Clotildo Barrios, en entrevista para CELTYV, relataba los díficiles momentos que vivió con su esposa, luego del asesinato de su primer hijo. Qué sintió este joven papá cuando se enteró del asesinato de su hijito? "Sentí mucha bronca, mucha impotencia porque yo me mataba trabajando día y noche para que me pase ésto, me parece algo muy injusto... Aun hoy sigo pensando lo mismo, más cuando veo gente que defiende los derechos humanos, no entiendo los derechos humanos de quién defienden, porque realmente a mi punto de vista, ... para mi esa gente que defienden esos derechos humanos ven solamente de un lado, además no quieren reconocer lo que hicieron los que ellos defienden hoy, para mi son asesinos".

"Me quedaron secuelas (...) mi esposa quedó mal... no hemos tenido asistencia psicológica de ningún tipo, eramos gente muy humilde, no teníamos acceso a nada. (...)". "De esto uno no se olvida nunca, es más lo tiene presente todos los días".

Con relación a la política de Derechos Humanos actual, Clotildo, agregó: "Lo veo como discriminatorio, en mi caso me siento discriminado, porque creo que deberían tener en cuenta no solo mi caso sino el de miles de personas, yo creo que la gente de FFAA y FFSS que murieron en esos actos, murieron cumpliendo con su deber, defendiendo un país, no entiendo porque se los juzga por genocidio a ellos y no se los juzga a los que realmente cometieron genocidio, eso no lo voy a entender nunca".



30 años de esta familia argentina sin su hijo. 30 años de la sociedad y el Estado mirando al costado y evitando ver las lágrimas de miles de argentinos, que esperan el reconocimiento de sus Derechos a la Verdad, la Justicia, la Reparación y la Paz!

lunes, 5 de noviembre de 2007

Miembros de Organizaciones Armadas que se alzaron contra la Nación Argentina


Estas son algunas de las imágenes que los diarios y revistas de Argentina, publicaron desde fines de los años 60 con los rostros de aquellos que integraban organizaciones armadas, que cometieron algunos de los 21.642 atentados terroristas que sufrieron los argentinos, tanto en gobiernos democráticos como de facto.

Los ataques realizados contra la población civil y no combatiente continúan sin Verdad, Justicia y Reparación!

Colabore con CELTYV en la difusión de la verdad histórica y en el reconocimiento de los DDHH de las Víctimas del Terrorismo. Póngase en contacto con nosotros, colabore, participe, comprométase!

lunes, 1 de octubre de 2007

Presentación del CELTYV por un espacio en la ex ESMA

El CELTYV continúa trabajando por las Víctimas del Terrorismo. El pasado viernes 28 de septiembre, la titular de nuestra ONG, realizó una presentación ante el Presidente de la Nación, el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Directora Ejecutiva del Instituto Espacio para la Memoria, solicitando un edificio del predio de la ex Escuela de Mecánica de la Armada, que fue desocupado por la Armada en el día de ayer 30 de septiembre.

Esta petición realizada ante los entes que decidirán el reparto de las instalaciones y las futuras actividades que allí se desarrollarán, "... está fundamentada en la actividad que desarrollamos, la cual se encuentra abocada a la defensa, promoción y reconocimiento de los derechos humanos de las víctimas civiles y no combatientes del conflicto armado interno librado en nuestro país en los años setenta. Dado que el Estado argentino, mantiene una deuda con este sector de la sociedad y no le brinda apoyo alguno (...) solicitamos un espacio donde poder trabajar en la defensa y ejercicio de los Derechos a la Verdad, la Justicia y la Reparación, para las miles de víctimas del terrorismo" En otro párrafo de la presentación, el CELTYV dice: "A más de 30 años de los hechos, el Estado argentino continúa incurriendo en responsabilidad nacional e internacional ante la falta de políticas orientadas a reparar el inmenso daño de quienes fueron secuestrados, asesinados, heridos, torturados ...".

Coincidimos con el ex Secretario de las Naciones Unidas, Kofi Annan, cuando dice: "(…) debemos dejar perfectamente en claro que ninguna causa, por más justa que sea, puede ser excusa para el terrorismo. Ello incluye la legítima lucha de los pueblos por la libre determinación. Ni siquiera ese derecho fundamental definido en la Carta de las Naciones Unidas justifica el asesinato y la mutilación deliberados de civiles y no combatientes.”, tal como fue explicitado en nuestro escrito.

Esta importante acción, ha sido receptada por Ambito Financiero, que en su edición del Lunes 1 de octubre, informa de lo realizado por el CELTYV.



El CELTYV está totalmente comprometido con la realidad de las Víctimas del Terrorismo, por ello este pedido, para ser tenidos en cuenta en la asignación de un espacio donde poder ejercer los Derechos que el Estado niega y poder recordar a quienes fueron parte de la población protegida y fueron atacados por el accionar terrorista de las organizaciones armadas.


Confiamos en que el Gobierno Nacional y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, no continuarán siendo cómplices de la indiferencia y falta de derechos humanos en que se encuentran las Víctimas del Terrorismo de Argentina.










El CELTYV es un punto de encuentro para todos aquellos que quieren trabajar por el reconocimiento de los Derechos de las Víctimas del Terrorismo, por eso, los invitamos a colaborar y sumarse en este emprendimiento, escribiendo a: info@celtyv.com.ar


Por las Víctimas del Terrorismo, por sus Derechos, por la Verdadera Historia, por nuestra Argentina!

domingo, 9 de septiembre de 2007

Carta de Lectores publicada en el diario La Nueva Provincia y El Debate de Zárate

Esta Carta de Lectores del CELTYV, fue publicada el 25 de agosto en el Diario El Debate de Zárate y el jueves 6 de septiembre en el Diario La Nueva Provincia de gran difusión y tirada en la Provincia de Buenos Aires. Ofrecemos este simple homenaje en memoria de quien fue uno de los mártires del conflicto armado que vivimos los argentinos durante los años 70.



Su texto dice:

"Pocos días atrás, recordamos un nuevo aniversario del secuestro y asesinato del Cnl. Argentino del Valle Larrabure.
Su secuestro un 19 de agosto de 1974 por miembros del Ejército Revolucionario del Pueblo, su prolongado martirio de 372 días de tortuoso cautiverio y su posterior asesinato, son una herida que continúa abierta en los corazones de miles de argentinos que con su familia, recordamos cada 23 de agosto, el día en que su cuerpo fue encontrado.
Ese día recordamos en Larrabure, a todas las víctimas del terrorismo que sufrieron de diversas formas, este flagelo que castigó nuestra tierra y que hoy continúa con la indiferencia, el olvido y la falta de justicia.
Larrabure, representa en un presente falto de ejemplos y valores, al héroe que transitó sus últimos minutos en este mundo, entonando las bellas estrofas de nuestro Himno Nacional.
Oh! Juremos con gloria morir! Larrabure lo cumplió con creces".

Victoria Villarruel

Su hijo Arturo Larrabure, al comentarnos la publicación de la Carta, nos dejó un mensaje para todos los lectores de la página de CELTYV:


"A los jóvenes especialmente éste mensaje, que no vivieron la lucha fratricida de la década del setenta en nuestro suelo. Recuerden las palabras que mi padre, el Cnl. Argentino del Valle Larrabure, en condiciones límites e infrahumanas procuraba hacernos llegar. "Aún suceda lo peor, no deben odiar a nadie y devolver la bofetada poniendo la otra mejilla". Desde su encierro nos daba ánimo, valor y coraje, templando nuestro espíritu, fortaleciéndonos como familia unida. Sabía que no saldría vivo del cautiverio, nos preparó para su muerte, encomendó su alma al Altísimo aceptando con humildad y sencillez su calvario, como prueba de amor a Dios, a la Patria, al Ejército y a los hombres. Nos legó el ejemplo del perdón. Querido padre, hemos puesto nuestra mejilla una y otra vez, lo seguiremos haciendo hasta 70 veces siete. Creemos en la paz, en la no violencia, en el amor, empujamos el carro de la historia, superadora de la memoria. Recurrimos a la Justicia como elemento valedero y determinante por el que todos los hombres de buena fe debemos transitar. Confiamos en Dios continuando tu camino. Arturo Larrabure".




El matrimonio Larrabure el día de su boda
(Cortesía del Fotolog de Arturo Larrabure)


lunes, 3 de septiembre de 2007

Crónicas del conflicto armado de los 70



El pasado miércoles 29 de agosto de 2007, en el Ciclo de Conferencias de la Asociación Unidad Argentina, brindó una charla la Directora del CELTYV, la abogada Victoria Villarruel. El tema elegido fue “Crónicas del conflicto armado de los 70”.

Ante un auditorio totalmente colmado, 150 personas acompañaron con su presencia a la directora de nuestro Centro de Estudios. Con la asistencia de representantes de víctimas del terrorismo, otras ONG y personalidades de diversos campos, se desarrolló la conferencia que a su cierre contó con un elogiado audiovisual y un espacio de preguntas que la disertante respondió en vivo.

Entre otros conceptos, la Dra. Victoria Villarruel, resaltaba los siguientes: “La historia que ha tenido mayor propagación a nivel internacional y nacional es la que han contado las madres de plaza de mayo, pero con ella deliberadamente se ha evitado hablar de las acciones terroristas que no fueron hechos aislados, sino sistemáticos é integrativos de una acción conjunta, contra la población civil, las Fuerzas Armadas y de Seguridad; una acción coordinada, concebida é implementada como estrategia de violencia para la toma del poder político en la Argentina, fuera de toda vía de acceso democrático”.

Nos recordó también, la sentencia de la Causa 13 donde la Cámara Federal reconoció el “estado de guerra revolucionaria” y lo decía a través de su jurisprudencia: “En consideración a los múltiples antecedentes acopiados en este proceso, especialmente documentación secuestrada, y a las características que asumió el fenómeno terrorista en la República Argentina, cabe concluir que dentro de los criterios clasificatorios que se vienen de expresar, éste se correspondió con el concepto de guerra revolucionaria. En cuanto al grado de desarrollo por ella alcanzado, el informe del Estado Mayor General del Ejército concluye en que llegó a la creación de zonas dominadas.”

"Ya ha quedado suficientemente demostrado, al punto de caracterizarlo como un hecho notorio, que ese fenómeno delictivo asoló al país desde la década de los sesenta, y generó un temor cada vez más creciente en la población, a la par que una grave preocupación en las autoridades".

También está fuera de toda discusión que a partir de los años setenta, el terrorismo se agudizó en forma gravísima, lo que se manifestó a través de los métodos empleados por los insurgentes, por su cantidad, por su capacidad ofensiva, por su poder de fuego, por los recursos económicos que contaban provenientes de la comisión de robos, secuestros extorsivos y variada gama de delitos económicos, por su infraestructura operativa y de comunicaciones, la organización celular que adoptaron como modo de lograr la impunidad, por el uso de la sorpresa en los atentados irracionalmente indiscriminados, la capacidad para interceptar medios masivos de comunicación, tomar dependencias policiales y asaltar unidades militares".

En suma, se tiene por acreditado que la subversión terrorista puso una condición sin la cual los hechos que hoy son objeto de juzgamiento, posiblemente no se hubieran producido".




La conferencista concluía que ante esta sentencia, “…no puede hoy controvertirse que la Argentina vivió en la década del ’70 un proceso de guerra revolucionaria, que causó daños de gran magnitud y extensión, afectando… múltiples víctimas inocentes de la población civil que no participaban en el conflicto armado”. Y por ende, se ha configurado a nivel internacional y regional, la responsabilidad del Estado argentino por la violación de los DDHH de las víctimas del terrorismo.

También se invitó a todos los presentes a colaborar con el CELTYV en las importantes tareas que está desarrollando en beneficio de las víctimas del terrorismo, a través del contacto con víctimas, la donación de tiempo para voluntariado o libros y revistas, asociándose, etc.


Ante las numerosas consultas para que esta conferencia se brinde en ciudades del interior, les pedimos contactarse a: celtyv1@gmail.com

domingo, 26 de agosto de 2007

domingo, 19 de agosto de 2007

Carta de Lectores publicada en el diario La Nación

Carta de Lectores publicada HOY Domingo 19 de agosto


Imagen del Diario La Nación


Paula Lambruschini
Un día como hoy pero hace 29 años era asesinada por una bomba de Montoneros, Paula Lambruschini de 15 años.

También murieron asesinados una anciana vecina, Margarita Obarrio de Vila, el Sr. Ricardo Alvarez y resultaron heridas 10 personas. La destrucción del edificio fue casi total, lo que ocasionó su demolición unos meses después.

Hoy, están siendo demolidos los cimientos de la historia reciente de la Argentina, contándole a las nuevas generaciones una historia que dista mucho de ser la verdadera.

Lamentablemente en este reescribir la historia, falta una parte fundamental del conflicto armado que sufrió la Argentina en los años 70, faltan las Víctimas del Terrorismo.

Aquellos argentinos como Paula que eran parte de la población protegida por los Convenios internacionales y hoy siguen sin derechos, sin dignidad ni reconocimiento por parte del Estado argentino.

Cada 1º de agosto que pasa, Paula muere nuevamente y con ella se aleja la posibilidad de que Argentina pueda superar algún día este pasado trágico y oriente su mirada hacia el futuro venturoso que unas manos todavía impunes le arrancaron a Paula y a una generación de argentinos.


Victoria Villarruel
www.celtyv.blogspot.com
celtyv1@gmail.com


Por las Víctimas del Terrorismo, por sus Derechos, por la Verdadera Historia, por nuestra Argentina!

jueves, 2 de agosto de 2007

LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES ASESINADOS POR EL TERRORISMO EN ARGENTINA

Crónicas del conflicto armado
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Revista GENTE - Nº 680


En la madrugada del 1 de agosto de 1978, una poderosa explosión conmovió Barrio Norte, causando 3 muertos, 10 heridos y cuantiosos daños materiales.
Fue una voladura de 2 edificios de departamentos, luego demolidos, ejecutada por terroristas montoneros del Pelotón de Combate Especial “Eva Perón”, para atentar contra la familia del Vicealmirante Armando Lambruschini, que vivía en Pacheco de Melo 1963/69 Piso 3º “B” de Capital Federal.

Los integrantes del ejército montonero, atracaron una poderosa carga explosiva en la medianera del 2º piso de Melo 1959 que detonaron a la 1.40 de la madrugada, presumiendo que la familia estaría toda durmiendo, pero asesinaron a Paula Lambruschini de solo 15 años, hija del marino y a la Sra. Margarita Obarrio de Vila de 82 años, hiriendo de extrema gravedad al Sr. Ricardo Alvarez, (que un día después fallecería por las importantísimas heridas recibidas).
Durante meses estuvo cortada la calle de esa cuadra hasta la demolición de ambos edificios, ante la imposibilidad de su reparación.

Uno de los principales diarios argentinos, CLARIN, en su Editorial del 2 de agosto de 1978, decía: “Ante el artero atentado. El atentado terrorista ocurrido en la madrugada de ayer no solo reúne todas las características de una desesperada expresión de paranoia ante la derrota irreversible que advierten sus autores, sino que además, pone de relieve su intención de buscar efectos dramáticos ante la opinión pública general. ... ninguna motivación racional puede encontrarse ante esta expresión superlativa de ejercicio de la crueldad, llevada a extremos tales de irresponsabilidad y de cobardía que agota todos los calificativos. ... Esta es la hora, en suma, de terminar con los restos de la subversión, quitándole toda posibilidad de recuperarse. En esa empresa se ubica todo el pueblo argentino...”.


La Sra. María de Benson, madre de 4 niños menores de 6 años, que vivía 2 pisos arriba de la familia Lambruschini, decía: "Tomás, mi bebé, estaba muy inquieto y no podía dormir. Lloraba mucho y lo levanté de la cuna. En ese momento explotó la bomba. Allí precisamente sobre la cuna, cayeron todos los vidrios de la ventana. El camisón empezó a mancharse de sangre y me di cuenta de que algunos vidrios se me habían clavado en el cuerpo. Mi marido, saltó de la cama, y corrimos a la ventana. Vimos a una mujer completamente histérica que gritaba "Asesinos, asesinos" y los autos con sirenas que empezaron a llegar. Coches de policías, ambulancias, bomberos... Mis hijos no dejaban de llorar. ...Había mucho olor a pólvora y un polvillo rojizo lo cubría todo. Entonces descubrí que la pared de mi cuarto estaba rajada y tuve miedo de que se derrumbara todo el edificio". *



Ese 1 de agosto, quienes se creen dueños de las vidas ajenas, acabaron con la joven promesa que era Paula Lambruschini. Sus victimarios, nunca fueron juzgados ni condenados por la Justicia Argentina, sus familiares igual que las otras víctimas, no pudieron ejercer sus derechos a la Verdad, la Justicia y la Reparación. Paula, fue una más de las silenciadas víctimas del terrorismo de Argentina, cuya vida fue truncada en sus inicios por combatientes de un ejército revolucionario que para obtener el poder, no perdonaron ni siquiera a los niños.

Marita, su compañera de banco en el colegio, decía: "Si solo fuera un mal sueño... Despiértenme, por Dios... Ayer hablé con ella, ayer nomás. Y ahora Paula no está más". *


* (Testimonios brindados a la Revista GENTE, en su edición del 3 de agosto de 1978).

jueves, 19 de julio de 2007

CUANDO EL ASESINATO DE CIVILES ES COSA DE TODOS LOS DÍAS

CRÓNICAS DEL CONFLICTO ARMADO *

Los diarios de la época reflejan mejor que nadie la realidad de la violencia cotidiana que sufrió la sociedad.

El 4 de junio de 1975 el ingeniero Amelong, argentino de 53 años de edad, casado, padre de 10 hijos, salió a las 7.20 hs. de su casa, en la calle Victoria 119, en el Barrio Fisherton, emplazado en la zona residencial de Rosario.


Iba manejando su automóvil Torino y lo acompañaban su hija Inés de 17 años y una compañera de estudios de la joven.

Amelong se proponía dejarlas frente a la facultad pública de Ciencias Bioquímicas donde cursaban en pleno centro, cuando al llegar a la esquina de Avenida Córdoba y la calle Guatemala fue interceptado por una pick up desde la que lo ametrallaron dos personas que ocupaban la caja, luego descendió uno de ellas y le disparó a través de la ventanilla apuntando de cerca al ingeniero.

Amelong recibió más de 10 impactos en la cabeza, el cuello y el pecho y cayó muerto en el acto, apoyado sobre el volante. Un proyectil hirió a su hija Inés y muchos otros quedaron incrustados en los libros que ella llevaba sobre su falda, su amiga Elena Drueta que viajaba en el asiento trasero resultó ilesa.

Los asesinos, llevaban cascos amarillos de plástico y mamelucos azules cuyo uso se ha generalizado en la industria de la construcción, todos pertenecían a la organización terrorista Montoneros.


Inés Amelong fue auxiliada por vecinos del lugar del atentado que, herida gravemente y sangrando, la llevaron al “Hospital Centenario”, el más próximo al lugar del ataque, donde tras más de un mes de cuidados intensivos, salvó su vida.
Minutos más tarde llegaba una comisión de la Seccional 17º de Policía Provincial, y brindaba contención a la amiga, que no lograba salir de su estupor.

El cuerpo del ingeniero Amelong, fue colocado sobre la acera, donde los médicos confirmaron el deceso. Sus familiares no recibieron reparación por parte del Estado, ni pudieron ejercer su derecho a la Verdad y a la Justicia.


* (Testimonio brindado para CELTYV por sus hijos Juan Daniel y Javier Amelong)

miércoles, 11 de julio de 2007

EXITOSO ENCUENTRO DE ONG’S DE VICTIMAS DEL TERRORISMO EN ESPAÑA

En el panel de izquierda a derecha: la representante del CELTYV de Argentina,
la moderadora de la Universidad Complutense y especialista en Dcho. Int.
y el representante de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT)


(Madrid CPC). En el marco de un evento organizado por la Universidad Complutense de Madrid y el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (CELTYV) de Argentina, se llevó a cabo una jornada sobre “El Derecho Internacional Humanitario y la protección de las Víctimas del Terrorismo”. Entre los presentes se encontraban el Personal advisor del Presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, quien viajó especialmente desde Ginebra para el evento, el portavoz de AVT, la titular de la Red Europea de ONGs de Víctimas del Terrorismo que nuclea a 25 ONGs, el Representante del Ministerio del Interior del Gobierno español para las Víctimas del Terrorismo, autoridades de la Universidad Complutense de Madrid, una representante de Uruguay y la titular del CELTYV, entre otras personalidades.



Durante la jornada se analizaron puntos en común entre las expresiones terroristas de Europa y Latinoamérica, habiéndose profundizado sobre las organizaciones terroristas en Argentina, el conflicto armado de los 70 y la situación de las víctimas.



La mayoría de los presentes se asombraron al descubrir una parte de la historia de Argentina que les resultaba absolutamente desconocida, así como el estado de abandono y olvido en el que han caído sus víctimas.




Sin embargo la Dra Villarruel, titular del CELTYV, conocedora de la reacción del público, nos dijo: "Cuando contamos nuestra historia, ilustrada y documentada como habitualmente lo hacemos, es normal que los oyentes se sorprendan; son muchos años de presentar una realidad distorsionada y acomodada a las necesidades políticas de ciertos sectores. Las víctimas civiles e inocentes se merecen todo nuestro esfuerzo porque nada justifica que las organizaciones armadas las hayan asesinado, en su lucha por obtener el poder; y muy especialmente las organizaciones terroristas de Argentina que en 1973 tuvieron la oportunidad de abandonar las armas e incorporarse al sistema democrático. Sin embargo rechazaron la propuesta del gobierno y sellaron el destino violento de nuestro país”.



El evento finalizó con una reunión privada de los disertantes donde se acordó un programa de actividades en Europa para los próximos meses.

sábado, 9 de junio de 2007

LAS VICTIMAS DEL TERRORISMO ANTE EL DERECHO DE LOS DERECHOS HUMANOS Y EL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO

Manual del Ejército Montonero


Cuando se dan las condiciones de un conflicto armado interno, y no es reconocido como tal, en las cuestiones judiciales se aplica el Derecho de la Paz con pleno apego a los Derechos Humanos. En cambio si se reconoce el conflicto armado, prevalece el Derecho de la Guerra o Derecho Internacional Humanitario.

Esta diferenciación no resulta menor a la hora de reconocer a las víctimas del terrorismo.

Conceptualmente en el Derecho Internacional Humanitario, existen tres elementos, los dos primeros son los oponentes que sostienen el conflicto, ya se trate de potencias extranjeras o de grupos armados dentro de una misma Nación. Junto a ellos se distingue el tercer componente, la población civil y los no combatientes, que son los sujetos a proteger.

Ahora bien, cuando a un conflicto armado se le aplica el Derecho de la Paz, como ocurre en Argentina, las víctimas del terrorismo desaparecen.

Esto ocurre, porque en el Derecho de los Derechos Humanos no está contemplada la existencia de un conflicto armado interno y conceptualmente el problema es otro. Aquí se trata de proteger a los ciudadanos de los excesos que pueden cometer los agentes del Estado.

Por lo tanto hay solo dos componentes: el Estado y los ciudadanos, va de suyo entonces que los terroristas son ciudadanos y no son oponentes como en el caso del Derecho Internacional Humanitario.



Víctimas asesinadas en la Bomba del Comedor de la Policía Federal


Esta situación deviene en un cambio de roles de los terroristas: de agresores a víctimas; pero como toda la construcción internacional de los derechos de las víctimas, se sustenta en la condición de haber sido víctimas del terrorismo, éstos necesitan del terrorismo de Estado para sustentar su doctrina de víctimas. Con lo cual en aquellos países donde no está tipificado el terrorismo, en su derecho doméstico, sus delitos prescriben y las víctimas no tienen posibilidad de ejercer el derecho a la justicia ni a la reparación.

viernes, 25 de mayo de 2007

QUIENES SON VICTIMAS DEL TERRORISMO


En un mundo moderno signado por los conflictos armados y el creciente despliegue del terrorismo, crece en importancia el concepto que representa a las víctimas de los conflictos armados, generalmente conocidas como víctimas del terrorismo.

Existe un lenguaje común que las caracteriza. Sus vidas, sus bienes y sus oportunidades de futuro fueron seriamente dañadas por perpetradores que conscientemente las sacrificaron como un medio para la obtención de sus fines políticos. Su sufrimiento las iguala y las aglutina alrededor de todo el mundo, sin importar las diferencias de origen de sus victimarios, ni la validez de sus reclamos.

Sin embargo, el nombre de víctimas del terrorismo amerita algunas consideraciones previas, a partir de las características de quienes les infringieron el daño.

Cuando no existe un conflicto armado como por ejemplo el caso de España, donde las acciones de la ETA son consideradas actos de una organización terrorista, el Estado español controla esta situación mediante la acción de unidades especializadas de la policía, la aplicación del Derecho de la Paz y una acción legislativa apropiada que tipificó al delito de terrorismo, en el derecho doméstico español. Las víctimas en, este caso, se denominan víctimas del terrorismo.

En cambio, cuando se trata de un conflicto armado como ocurre en Colombia con las FARC o como ocurrió en Argentina en los 70, donde los ejércitos revolucionarios plantearon la toma del poder por medio de la lucha armada, los actos terroristas pasan a ser una táctica del conflicto armado, las acciones por su magnitud requieren la presencia de las Fuerzas Armadas y corresponde aplicar el Derecho de la Guerra, denominándose a las víctimas como víctimas del conflicto armado, aunque hayan sido el resultado de un atentado terrorista.

La población civil de un Estado es el eslabón más débil y por lo tanto son los sujetos a proteger. Cuando dos ejércitos se enfrentan ambos deben respetar las reglas de la guerra contenidas en las Convenciones de Ginebra que protegen a la población civil que está desarmada y no participa del conflicto.

La violación de lo enunciado en el Derecho Internacional Humanitario debido al ataque indiscriminado contra la población civil, como suele hacerlo el terrorismo, da origen a las víctimas de un conflicto armado al cometer violaciones graves de dicho derecho. Por ello, es fundamental que la población conozca quiénes son consideradas víctimas de un conflicto armado, más conocidas como víctimas del terrorismo, quiénes se encuentran alcanzados por este concepto, como así también cuál es el ordenamiento jurídico que las protege, qué derechos tienen y cómo ejercerlos.

Primordial es que comencemos dando una definición acerca de las víctimas de los conflictos armados.

Existe acuerdo en la comunidad internacional para entender que Víctima es toda persona que haya sufrido daños, individual o colectivamente, incluidas lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdidas económicas o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales como consecuencia de acciones u omisiones que constituyan una violación manifiesta de las normas del Derecho Internacional Humanitario. También en los casos en que corresponda y de conformidad con el derecho interno de cada país, el término víctima también comprenderá a la familia inmediata o las personas a cargo de la víctima directa y a las personas que hayan sufrido daños al intervenir para prestar asistencia a víctimas en peligro o para impedir la victimización. (1)

Las personas unidas por el dolor y los daños causados a sus vidas por acción de un conflicto armado comparten el mismo origen y, como integrantes de la población civil, son los que tanto en tiempo de paz como de guerra tienen que ser protegidos de los ataques terroristas: el almacenero con un coche bomba enfrente a su negocio, o la señora que en la Argentina de los 70 fue acribillada a balazos mientras vendía diarios en una esquina, presa de las balas de una célula terrorista que iban dirigidas a un militar; o la figura política que está secuestrada desde hace años en un campamento en la selva colombiana.



La Sra. Ana Carro, miembro de la Comisión Directiva de AVT - Asoc. Víctimas del Terrorismo (España) con la Directora del CELTYV, Dra. Victoria Villarruel - Madrid - Marzo de 2007



Todos estos ejemplos comparten su condición de víctimas de un conflicto armado y miembros de una población civil cuyos derechos no han sido respetados por los ejércitos irregulares.Ahora bien, en un conflicto armado, la población protegida no sólo está integrada por los civiles y los combatientes de los ejércitos en pugna a quienes ampara el Derecho Internacional Humanitario cuando se hallan en situación de descanso, aquellos que están heridos o prisioneros del enemigo. Así, ambos –civiles y combatientes– integran el segmento especialmente protegido por las disposiciones del Derecho de la Guerra.

Como lo hemos mencionando, el ordenamiento jurídico que se avoca a estas situaciones especialmente delicadas es el Derecho Internacional Humanitario, el cual emana del Comité Internacional de la Cruz Roja que, desde fines del siglo XIX, trabaja para crear reglas que respeten todos los ejércitos (legales e irregulares) del mundo, ante un conflicto armado.Este derecho de la guerra estipula el comportamiento de los ejércitos en el trato a los prisioneros, a los enfermos y heridos, poniendo total énfasis en el respeto irrestricto a la población civil.

Por ello, entre las acciones prohibidas a los ejércitos se encuentran los actos de terrorismo, por ser actos que sólo pretenden infundir terror entre la población civil.

Frente a un conflicto armado, los derechos de los cuales gozan las víctimas del mismo son: el derecho a la verdad, el derecho a la justicia y el derecho a la reparación.

El ejercicio de estos derechos debe ser garantizado por el Estado a través de su derecho interno, del derecho internacional consuetudinario o de los tratados en los que es parte, asegurando a las víctimas del conflicto armado un acceso igual y efectivo a la justicia, una reparación adecuada, efectiva y rápida del daño sufrido y acceso a información pertinente sobre las violaciones y los mecanismos de reparación, de manera de que los procedimientos jurídicos y administrativos que ellas deban enfrentar para obtener verdad, justicia o una reparación, no den lugar a un nuevo trauma.

La desinformación general, junto con la ausencia de la protección del Estado desde 1983 en adelante, han llevado a la terrible situación de injusticia en la que se encuentran desde hace décadas las víctimas del terrorismo, que no son reconocidas como tales ni gozan de ningún derecho y el Estado les deniega expresamente su acceso a la justicia.

Hoy su dolor se repite nuevamente por los daños sufridos y por la desidia de los gobernantes, que vuelve a matarlas constantemente. Por eso, sepamos quiénes son las víctimas para poder reclamar el lugar que les corresponde.
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(1) Resolución 60/147 de la Asamblea General de Naciones Unidas - 16/12/05.

jueves, 17 de mayo de 2007

UN AVIÓN HÉRCULES C-130 DE LA FUERZA AÉREA FUE DERRIBADO EN EL AEROPUERTO DE TUCUMÁN - 28/08/75

CRONICAS DEL CONFLICTO ARMADO DE LOS 70


Ese día cuando todavía no habíamos salido del estupor de hechos similares, recibimos una noticia que nos conmocionó, el avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina, matrícula TC-62 había sido derribado a las 13:05 horas, por una bomba (160 kg. de explosivos) colocada y hecha estallar por control remoto, en plena carrera de despegue, aprovechando un desagüe que pasaba por debajo de la pista de aterrizaje del Aeropuerto de Tucumán "Teniente Matienzo".
La magnitud de la explosión dejó un cráter en el cemento de 12 metros de diámetro por 2 metros de profundidad. El terrible atentado fue obra de Montoneros.

En el avión se trasladaban 114 efectivos de la Gendarmería Nacional, con destino a la Provincia de San Juan, de los cuales, seis fallecieron y más de 60 resultaron heridos, nueve de ellos de gravedad.

Esta operación realizada por terroristas del Ejército Montonero, se llevó a cabo con una gran precisión, pero la pericia de la tripulación permitió evitar que este atentado criminal alcanzara proyecciones de catástrofe, salvando las vidas de más de un centenar de gendarmes que se encontraban a bordo, y el consecuente desastre que podría haberse ocasionado se se precipitaba sobre el Barrio Obrero situado a continuación de la cabecera de pista de dicho Aeródromo.

El aparato se destrozó al caer a tierra y quedó envuelto en llamas, explotando con impresionante violencia. Toda esta situación produjo escenas de pánico entre los habitantes de la zona próxima al Barrio San Cayetano.

Los restos del avión quedaron esparcidos en un radio de aproximadamente 300 metros, mientras que el grueso de la estructura se incendió a un costado de la pista envuelto en llamas y en medio de una columna de humo negro visible a gran distancia del lugar.

Las tareas de rescate se hicieron muy difíciles para los bomberos que estaban atacando el fuego, debido a las explosiones posteriores, causadas por los tanques auxiliares de combustible y los pertrechos militares que se transportaban a bordo.




Uno de los sobrevivientes de este terrible atentado Alberto M. nos relataba lo siguiente:
"
Conocí a todos (los fallecidos), pero especialmente a uno de ellos Evaristo Gómez. Era un gendarme de la provincia de San Juan que prestaba servicios en la Sección Calingasta en San Juan. Él un día, me manifiesta sus deseos de dejar Gendarmería para continuar una carrera deportiva como jugador de fútbol en la Liga Sanjuanina de Fútbol. Tengo una charla con él y le hago ver la posibilidad en Gendarmería de una carrera con mayor solidez, que era lo más conveniente para su futuro y le doy un tiempo razonable para que él piense. A las 24 hs. se presenta y me dice que seguirá en Gendarmería. Él integró ese equipo que va a Tucumán y en el atentado cuando el avión ya había caído, comenzamos a salir por las aberturas en llamas que se habían producido, y él queda atascado en una abertura, como era muy corpulento con la mitad del cuerpo afuera, agitando su brazo y pidiendo auxilio, pero era prácticamente imposible acercarse a 10 o 15 metros, él murió y eso me impactó muchísimo".

Las vidas que se pudieron salvar fueron acciones heróicas por parte de los bomberos, la gente del lugar, como así también los tripulantes del Hércules y gendarmes que habían podido salir de ese infierno y volvieron a rescatar a los que quedaron atrapados entre los restos del avión, que terminó totalmente destruído.

En esta acción valerosa pereció por asfixia el Gendarme Raúl CUELLO, quien salió ileso del avión y entró repetidas veces, salvando valiosas vidas, hasta quedar atrapado por las llamas en el que sería su último intento, dando un ejemplo de valor y coraje llevados hasta el supremo sacrificio.



También fallecieron asesinados en este atentado, los Gendarmes:

- Evaristo Gómez

- Juan Argentino Luna

- Marcelo Godoy

- Pedro Yáñez

- Juan Riveros

- Raúl Cuello


Las autoridades del gobierno constitucional a cargo de la señora Presidente de la Nación Argentina, Señora María Estela Martínez de Perón, condenaron enérgicamente este accionar subversivo.

sábado, 5 de mayo de 2007

2 de Julio de 1976 - 30 años de uno de los atentados más violentos de la década del 70.



El 2 de julio de 1976 Josefina Cepeda decidió romper la rutina para ir al centro.
Antes de despedirse de su marido, que se quedaba atendiendo la gomería, se preocupó por dejarle la comida preparada para él y su hija.
Josefina estaba contenta, hacia tiempo que quería ir al centro, había aceptado una invitación de su amiga para almorzar en el comedor de Seguridad Federal.
Jamás imaginó que a las 13.20 hs. de ese día, iba a morir en uno de los más audaces atentados terroristas, que la guerrilla marxista realizó en América Latina.

Un ex agente de la Policía Federal, enrolado en las filas de la organización terrorista Montoneros, fue quien puso la bomba en el Comedor del edificio de la Superintendencia de Seguridad de la Policía Federal Argentina.
Próximo al Departamento Central de Policía, en Moreno 1417, el comedor del personal, en la planta baja de ese edificio, estaba colmado, cuando explotó el poderoso artefacto que destruyó la mayor parte de las instalaciones incluyendo dependencias próximas.

El criminal atentado fue llevado a cabo por el ex Agente de Comunicaciones José María Salgado. Éste, al irse de baja omitió devolver su identificación, que le franqueaba la posibilidad de almorzar en el lugar, de uso para todo el personal policial e invitados; pues el Departamento Central -a media cuadra de distancia- no contaba con un comedor como ése.
Salgado asistió regularmente llevando diferentes paquetes con la finalidad de pasar airoso frecuentes ensayos, hasta conseguir que ya no le pidieran identificarse ni revisar los bultos inocuos que portaba.


Finalmente el 2 de julio de 1976 recibió de manos del cabecilla montonero Rodolfo Walsh (a) "Esteban", una bomba de alto poder letal -una Claymore o "mina vietnamita" cargada con pequeños fragmentos de metal - y concurrió al "blanco" seleccionado, pasando por la guardia con un simple saludo como ya era costumbre.

Terminado su almuerzo, dejó en una silla semioculta por el mantel la mortífera carga que 7 minutos después, habría de causar 24 muertos y 66 mutilados, ciegos, quemados y heridos graves entre policías, familiares e invitados.

La Conducción Nacional de Montoneros bajo la Jefatura de Mario Firmenich, había autorizado a su Departamento de Informaciones e Inteligencia -conducido por Rodolfo Walsh, que respondía a la Secretaría Militar cuyo jefe era el capitán Marcelo Kurlat (El Monra), hacer un atentado contra la Superintendencia de Seguridad de la Policía Federal.

La estrategia ideada por el Aparato de Inteligencia y el Área Federal de Prensa comenzaron a trascender en el diario montonero Noticias, dirigido por Miguel (Cogote) Bonasso, elaboradas por Walsh, Verbitsky y Carlos Goldemberg. Para lo cual Inteligencia de Montoneros había decidido que en el mes de marzo de 1976 se incorporara a la Policía Federal, como “agente-colimba”, el “miliciano” Juan Carlos Salgado, quien por sus funciones tenía la posibilidad de almorzar en el comedor de la Superintendencia elegida. Walsh y Verbitsky habrían trabajado sobre el infiltrado impartiéndole las siguientes instrucciones:

· Reunirse diariamente con sus superiores, en el caso ellos mismos, para facilitarles información sobre el funcionamiento de la Superintendencia y los nombres de los jefes principales.
· Robar documentación, como planillas, en la que figuraran domicilios, teléfonos, mapas, planos del edificio, para determinar dónde y cómo ubicar el explosivo.
· Determinar los horarios de entrada y de salida del personal, con sus respectivos vehículos y la forma de interferir las comunicaciones, para lo que tenían los medios adecuados.

Siguiendo las instrucciones, Salgado les comunicó a aquéllos que al comedor no concurrían jefes policiales importantes; que quienes lo hacían eran, en su mayoría, personal civil y de baja graduación, preeminentemente personal femenino de la sección administrativa.

No obstante ello, Walsh y Verbitsky le indican a Salgado que el explosivo que debería colocar sería una bomba del tipo vietnamita, comenzando éste a prepararse trabajando con expertos en explosivos.

Aquéllos se inclinaron por ese tipo de bombas por la onda expansiva que producen y la gran cantidad de bolas de acero que contienen, por lo cual, si no matan, producen discapacidad permanente en las víctimas.

En el reportaje al dirigente montonero Mendizábal, en la Revista Cambio 16 expresó que se había utilizado un artefacto con 9 kgs. de trotyl y 5 kgs. de bolas de acero, accionado por un dispositivo de relojería, introducido por un infiltrado en la policía, quien había entrado durante una semana con un paquete similar pero inofensivo, como prueba por los controles de seguridad.



LAS VICTIMAS

. Oficial Ay. Alejandro Castro

· Cabo Ernesto Agustín Suani

· Cabo Primero Carlos Shand

· Sargento Juan Paulik

· Sargento Rafael Modesto Muñoz

. Sargento Bernardo Roberto Tapia

· Supernumerario David Ezequiel Di Nuncio

· Oficial Inspector David Ron

· Suboficial Auxiliar José Hilario Carvasco

· Sargento María Esther Pérez Canto

. Sargento (R) Romualdo Rodríguez

· Sargento Bernardo Roberto Zapi

· Agente José Roberto Iacovello

· Agente Juan Carlos Blanco

· Agente Alicia Esther Lunati

· Agente Ernesto Alberto Martinzo

· Cabo Genaro Bartolomé Rodríguez

· Sargento Adolfo Chiarino

· Cabo Elba Hilda Gazpio

· Cabo Vicente Iore

. Sra. Josefina Cepeda

Como consecuencia de las heridas recibidas, fallecieron:


· Supernumerario Ramón Arias el 7 de julio de 1976.

· Sargento Marta Olga Pérez de Bravo el 9 de julio de 1976.

· Oficial Ayudante Héctor Castro el 11 de julio de 1976.


· 60 HERIDOS.

jueves, 26 de abril de 2007

EL TERRORISMO NECESARIAMENTE ES INTERNACIONAL

Los terroristas no pueden sobrevivir sin el apoyo internacional, este es el ámbito donde mantienen sus recursos financieros, reciben instrucción militar, obtienen zonas de descanso, realizan contactos políticos. Es decir trasladan todas las operaciones que no les son posibles realizar en el lugar donde están operando. El contexto internacional actúa como la retaguardia para los ejércitos convencionales.

En ciertas oportunidades reciben el apoyo de Estados extranjeros afines, y en otras ocasiones se mimetizan con los ciudadanos de otros países.


Firmenich y Vaca Narvaja, dirigentes Montoneros con Yasser Arafat


La ETA por ejemplo empleó durante años el sur de Francia como área de descanso. Montoneros hizo lo propio en países limítrofes o en Cuba donde también recibía entrenamiento militar. Pero no fue Cuba el único país en brindar este tipo de apoyo, también existían fluídos contactos con Libia y con los palestinos. Allí trasladaron una de las cinco fábricas de explosivo plástico C2 posteriormente empleado en numerosos atentados contra los israelíes.

jueves, 19 de abril de 2007

TERRORISTAS DEVENIDOS EN VICTIMAS, NO SON LO MISMO, QUE VICTIMAS DEL TERRORISMO

UN FENOMENO ARGENTINO EN BUSQUEDA DE MERCADOS INTERNACIONALES


Entender la problemática de las víctimas del terrorismo implica comprender su maridazgo con el terrorismo; una cuestión va de la mano de la otra de manera inseparable, aspecto que Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas presentó con exquisita claridad en su informe de abril de 2006: “Los actos terroristas niegan a sus víctimas el disfrute de sus derechos humanos más fundamentales. Por lo tanto, una estrategia contra el terrorismo debe estar centrada en las víctimas y en la promoción de sus derechos (…). Los grupos que recurren a tácticas terroristas lo hacen porque creen que esas tácticas son eficaces y contarán con la aprobación de muchos, o por lo menos de aquellos en cuyo nombre pretenden actuar (…) debemos dejar perfectamente en claro que ninguna causa, por más justa que sea, puede ser excusa para el terrorismo. Ello incluye la legítima lucha de los pueblos por la libre determinación. Ni siquiera ese derecho fundamental definido en la Carta de las Naciones Unidas justifica el asesinato y la mutilación deliberados de civiles y no combatientes.”
Sin embargo, este discurso que se impulsa desde foros internacionales, no se compadece en absoluto con la realidad argentina donde se reparó a quien puso la bomba y se ignoró a quienes la padecieron. Uno de los tantos ejemplos lo rescata Juan B. Yofre en su libro “Nadie Fue” donde relata los pormenores de Alfredo Rubén Velásquez, quien participó y murió en el ataque al Regimiento de Formosa en 1975, fue enterrado como NN y posteriormente identificado. Pese a ello hoy figura como desaparecido y sus familiares fueron indemnizados por el Estado.


Durante años la construcción política de la izquierda violenta se realizó a partir de imponer la condición de víctimas civiles a los propios terroristas, y de ello se vieron beneficiados, desde el punto de vista económico y político, varios movimientos latinoamericanos. Todo indica que muchos percibieron que no hay mejor estrategia para desarticular un ataque, que colocarse como víctima antes de tiempo, de esta manera la tarea del contrincante será la de revertir lo que el otro hizo y no de imponer primero sus conceptos, nos dejó dicho Sun Tzu.

Así como para los terroristas mezclarse entre los civiles y realizar sus ataques, fue muy caro a su pasado durante la lucha armada, hoy les resultó relativamente sencillo mimetizarse, entre las víctimas que ellos mismos produjeron. Sobre todo después de la acción militar, contraterrorista de los 70, que les dio la oportunidad de reclamar los derechos que les son propios a las víctimas civiles, ajenas a los conflictos.


Hoy, los ex terroristas dan batalla para continuar con el rol de víctimas, buscando consolidar la doctrina del terrorismo de Estado con claros horizontes jurídicos internacionales.


Sin embargo, la izquierda reaccionaria y las organizaciones de derechos humanos defensoras de los terroristas, no pueden continuar ocultando que estos últimos atacaron a la población civil, tanto en gobiernos de facto, como en los gobiernos de iure. Es precisamente en el de Perón, donde la justificación de las acciones en pos de la supuesta liberación de la opresión, son doblemente inaceptables: en primer lugar porque había un gobierno legal y legítimo, en segundo lugar porque no puede tolerarse el ataque a los civiles, aún ante el supuesto ejercicio del derecho a la rebelión contra la opresión como bien lo destacó Kofi Annan.

Entre el 25 de mayo de 1973 cuando asumió como presidente Héctor Cámpora, y junio de 1975, pleno gobierno de Isabel Perón, se llegaron a contabilizar 5079 hechos terroristas. Las víctimas de estos hechos, como las del resto de los atentados, son negadas por el Estado Argentino mientras sus victimarios ocupan su lugar.

* Foto de la Bomba puesta por Montoneros en el Edificio donde vivía el Alte. Lambruschini. Murieron su hija de 15 años, 2 vecinos, varios heridos y daños a las propiedades linderas. El edificio fue posteriomente demolido, dado que la bomba había destruído 4 pisos del mismo.

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