domingo, 23 de diciembre de 2007

UN FALLO LAMENTABLE - Cuando la justicia toma partido por los terroristas

En Argentina, las víctimas del terrorismo, son desconocidas por las autoridades gubernamentales, quienes en su afán de no contar la historia como realmente ocurrió, tal vez para favorecer a determinados sectores implicados en ella o para continuar con un problema que los argentinos arrastramos desde hace más de 30 años y que en el resto del mundo es tema superado… las conjeturas son muchas, pero los hechos hablan por si mismos.


El día viernes 21 de diciembre, los diarios de la República Argentina, amanecieron con la siguiente noticia “Los delitos cometidos por los Montoneros no serán investigados. La Cámara Federal porteña resolvió que los asesinatos cometidos por la organización guerrillera Montoneros no son crímenes de lesa humanidad ni crímenes de guerra, por lo cual son prescriptibles…”. Se refiere esta noticia al proceso judicial iniciado hace algunos años por sobrevivientes de la Bomba en el Comedor de la Policía Federal (visitar nuestro artículo del 5 de mayo de 2007, donde relatamos el atentado terrorista), donde murieron asesinados por Montoneros 24 argentinos y resultaron con heridas 66 personas más.



Los jueces actuantes, conocen que la categoría de Lesa humanidad, no es aplicable a nada de lo realizado durante los años 70, tanto sean agentes del Estado como terroristas, sin embargo, como los delitos supuestamente realizados por agentes del Estado también están prescriptos, desde el 2004 en adelante hemos escuchado en forma persistente y continua, que los militares cometieron delitos de lesa humanidad, en una verdadera adaptación jurídica de lo afirmado en el Estatuto de Roma, el cual impide su aplicación retroactiva como expresamente lo dice en su articulado. Para comprender lo que implica Lesa Humanidad, recomendamos leer el artículo de la Dra. Villarruel “Lesa humanidad el delito que no es”.

Allí dice “Los delitos de lesa humanidad, fueron definidos recién en 1998 por el Estatuto de Roma e incorporados al derecho doméstico en el 2001 por la ley 25390, estos delitos se cometen contra población civil, tanto por los agentes del Estado (militares, policías o funcionarios) como por las organizaciones terroristas. Lesa humanidad es un delito que no se comete contra el oponente, allí en todo caso sobre los prisioneros de guerra, y en un contexto de guerra, pueden llegar a cometerse crímenes de guerra”.

Ante el doble estandar jurídico que presenta el Poder Judicial es que las víctimas del terrorismo a través de decenas de causas judiciales solicitamos gozar de los derechos humanos que en el resto del mundo se le otorgan a las víctimas integrantes de la población civil y no combatiente y que en nuestro país detentan gran parte de los victimarios que ocasionaron el daño del cual continuamos sufriendo.

De qué manera se comprende que continúe la causa judicial por la muerte en combate del oficial montonero y periodista Walsh y que las víctimas de la Bomba en el Comedor de la Policía Federal, cuyo autor intelectual fue Walsh no gocen de sus derechos a la Verdad, la Justicia y la Reparación, porque los Jueces de la Sala I de la Cámara Federal, consideran que es un delito común?

Podemos afirmar que en Argentina existe Justicia? Existe imparcialidad? Existen DDHH?

3 comentarios:

Enrique Pinedo (h) dijo...

Creo que habria que estudiar bien esto. No soy abogado pero si respetuoso de las leyes. Cuando se leen fallos de la Corte Americana uno se da cueta de cuanto se respetan las leyes en EEUU. Creo que los delitos del Terrorismo no tienen el caracter que ya tienen los actos de terrorisomo de estado en los tratados internacionales que nuestra Constitucion toma. El terreno que hay que luchar no es este sino en el internacional. Ayudr a España y otros paises para que estos delitos sean considerados por tratados internacionales de esa forma. Asi Verbisky en su vejez, tendrá que pasear por tribunales. En resumen, lo que han hecho los jueces es respaldarse en esto. La pelea es en otra parte. Discutir de esta forma es darles el caldo gordo a ellos. Lo mismo cuando decimos que no son 30 sino 8. Eso es lo que quieren.

CELTyV Argentina dijo...

Estimado Enrique: le agradecemos por dejarnos su opinión.

Le comentamos respecto de la observación que plantea, que los delitos de terrorismo, son delitos de lesa humanidad porque así está descripto expresamente en el Estatuto de Roma, que es el Tratado internacional que protege de este tipo de delitos y que no nombra al terrorismo de Estado, sino al terrorismo a secas como un delito de lesa humanidad.

El problema es que el Estatuto de Roma fue ratificado por nuestro país recién en el año 2001, y como dice en su texto no puede ser aplicado con retroactividad.

Por lo que la Justicia argentina ha debido realizar una verdadera reinterpretación del mismo y que violando principios constitucionales como la irretroactividad de la ley penal entre otros, ha juzgado a los militares, culpándolos de una categoría inexistente como es la del terrorismo de Estado, la cual jurídicamente no tiene sustento por ser una teoría netamente política.

Volviendo a la lesa humanidad, los jueces en Argentina saben que no era derecho vigente al momento de los hechos y por ende no pueden aplicarla, pero la aplican igual y únicamente a los militares, negándoles a las víctimas del terrorismo, es decir a los miembros de la población civil y no combatiente atacados por organizaciones terroristas la posibilidad de reclamar, cuando ese derecho si es otorgado a ex combatientes y familiares de ex combatientes de organizaciones armadas, para litigar contra agentes del Estado.

Mientras en Argentina haya doble standard jurídico y moral y se continúe volcando los recursos del Estado para un sector de la sociedad que fue también combatiente y agresor, las víctimas seguirán esperando que sus DDHH sean respetados, a pesar de que el resto del mundo va a contramano de nuestros jueces.

Anónimo dijo...

Es una realidad aplastante y vergonzosa ya no sólo a nivel nacional sino internacional, visualizar, reconocer y convivir con la situación experimentada en Argentina donde ciertamente NO hay Justicia, y por consiguiente menos aún DDHH, los cuales llevan implícito en su enunciado, la igualdad ante la Justicia, entre tantas otras proclamas de envergadura que tampoco se cumplen legalmente ni económicamente en nuestro país.
También es una realidad aplastante observar como la Justicia argentina funciona como una sucursal del poder ejecutivo quien se desempeña legalmente e instruye a jueces y fiscales según el grado de odio y revancha alojado en estas personalidades con perfiles muy definidos y que ciertamente han estado siempre muy lejos del bien. Atacaron a nuestra república con los métodos crueles y salvajes del terrorismo y con el sólo objetivo de tomar el poder, como así ellos mismos lo manifiestan, sin importarles lo que destruían en el camino, entre todo ello, las miles de vidas al día de hoy sin desagraviar por ningún gobierno desde el advenimiento de la democracia. Paradójicamente, a falta de ley o por violación a la misma, como bien Uds. afirman, los victimarios, como es de público conocimiento, han gozado de privilegios, cuya injusticia de hecho horrorizaría a cualquier Democracia Seria con independencia de poderes. Parodias montadas y escenarios teatrales con entrada libre para un público no pensante e indiferente al dolor real y cada día más lejos de la Verdad Histórica.
Todos estos hechos sucedidos, a los fines de pretender negar la existencia de una guerra en la década del 70, son una prueba contundente de la manipulación del poder judicial y la mayor prueba aún, es pretender darle un halo de idealismo disfrazado de democracia, en la cual la mentira, la negación y la aberración jurídica, son los mayores vicios del poder ejecutivo y sus socios incondicionales del poder judicial y legislativo, sumado a tantos ministerios y secretarías defensoras de los DDHH, cuyo poder se mantiene sólo en el pequeño ámbito de la desinformación local, pero nunca alcanzará el terreno de la Verdadera Justicia que sigue y seguirá funcionando a nivel internacional.
Cordialmente
Anahí

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